El hombre era extraordinariamente guapo, con una cara angular y muy expresiva. Cuando vio a Estrella, su mirada se volvió increíblemente suave.
Estrella sonrió y dijo: —Gracias por intervenir, hermano mayor.
A su alrededor reinaba el silencio; habían pasado demasiado tiempo sin verse.
En los ojos de Estrella se reflejaban emociones bastant4e complejas, pero al final, ver a este hombre era algo muy reconfortante.
El hombre inmediatamente protestó: —No me llames hermano mayor.
Luego, quizás s