Ella sostenía el cuidadosamente seleccionado protector solar en sus manos mientras se acercaba a Claus. —Claus, más tarde vamos a salir, ¿verdad? Compré protector solar. Permíteme ayudarte a aplicarlo, así no dañaremos tu piel cuando salgamos más tarde.
—No es necesario—respondió Claus sin pensarlo.
La acción de aplicar protector solar era ya demasiado.
El contacto de la piel solo debería ocurrir con personas cercanas.
En cuanto a él y Paula, aún no habían llegado a ese punto.
—Claus, déja