Catalina siempre estuvo observando cautelosamente desde un rincón.
Pensó en esperar a que Raquel se encargara de Estrella antes de hacer su triunfal aparición.
Pero la situación se estaba volviendo muy incontrolable.
Por lo tanto, Catalina tuvo que salir a escena.
Raquel yacía en el suelo, todavía convulsionando, con los ojos fuertemente cerrados y sin aparente estado de conocimiento.
Junto a ella, había varios secuaces derrotados por los hombres al mando de Estrella.
Catalina, evidentemen