Nathan
No pasó mucho antes de que las primeras notas de la marcha nupcial se escucharan, consiguiendo que mi corazón enloqueciera. ¡Realmente estaba pasando! ¡Evelyn sería mi esposa y dedicaría cada día de mi vida a ella! No necesitaba más en el mundo para ser feliz. No importaba cuántas batallas tuviera que librar para estar a su lado, cada una valdría la pena.
Cuando la vi caminando hacia mí, el tiempo pareció ralentizarse, como si todo transcurriera en cámara lenta. Lucía hermosa, radiante,