Capítulo 40

Ha pasado una semana desde el ataque de Andrea. Estiro mi cuello con cuidado y de a poco me siento en la orilla del colchón. 

Me giro un poco y veo a Massimiliano descansar. Su cuerpo está volteado hacia mí. Tiene el ceño fruncido y la boca ligeramente abierta. 

Me pongo de pie con cuidado, aún siento molestias pero ya puedo moverme. Camino hacia el cuarto de

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