Mundo ficciónIniciar sesiónSiento su mano cubriendo la mía. La besa una y otra vez. Le escucho sollozar. Y abro los ojos. Lo veo recostado con la frente pegada en la cama de hospital. A mi alrededor todo es penumbra.
—No —su rostro se alza de inmediato—. No llores.
—Jenna —besa mi mano y luego mis labios varias veces, alzo las manos hasta su rostro para sostenerlo y limpiar sus lágrimas.&n







