Mundo ficciónIniciar sesiónMassimiliano sigue recostado en mi cama. Le he dado la espalda por una hora y no ha dicho nada en absoluto. De vez en cuando mis ojos se cierran y vuelven a abrirse y todo sigue igual.
Me siento en la orilla de la cama con trabajo y me quedo así, mirando la ventana que hay junto a mí. Ya ha anochecido.
—Jenna —escucho su voz pero no me vuelvo—. No te quería presionar,







