Capítulo 29

Massimiliano sigue recostado en mi cama. Le he dado la espalda por una hora y no ha dicho nada en absoluto. De vez en cuando mis ojos se cierran y vuelven a abrirse y todo sigue igual.

Me siento en la orilla de la cama con trabajo y me quedo así, mirando la ventana que hay junto a mí. Ya ha anochecido.

—Jenna —escucho su voz pero no me vuelvo—. No te quería presionar,

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