Mundo ficciónIniciar sesiónLa señora Loretta, colocó un abrigo sobre mis hombros, abrazándome por detrás, mientras mis ojos se anegaban de lágrimas, la voz casi no me salió, mas logré manifestarle mi agradecimiento.
—Muchas gracias por ayudarme. Aunque se está arriesgando demasiado por mí, Enrico la puede ver y echarla junto conmigo.
—No se preocupe, se encerró a tomar en su despacho —respon







