Ric y yo siempre frecuentamos este centro comercial y ya tenemos una mesa en específico que nos gusta, y que en frente tiene una linda vista a una pecera con un hermoso arcoíris de peces.
En cuánto llego veo mi bolso sobre la mesa—es lo que usamos para dar a entender que está ocupada—, tomo asiento y veo a Ric de espaldas a mi entre el gentío que paga y pide sus respectivas pizzas. Mientras espero impaciente, reviso mi teléfono y reviso el SMS de mi cita confirmado que ira por mi a las 21h par