32 - La casa del pecado Parte 4.
Barbra.
Hace lo que le pido.
Comienza a dar estocadas rudas en mi interior, bombardeándome con salvajismo, haciéndome cerrar los ojos.
—¡Ah… ah, así! —digo y cierro los ojos al sentir cada entrada y salida. Su impacto contra mi pelvis ocasiona que mis jadeos salgan sin parar y mis gemidos fuertes en esa habitación salgan libremente.
Su respiración acelerada y sus ronroneos suaves de total disfrute, se escuchan realmente espectaculares.
Y cuando creí que era todo, me penetra con más intensi