28. Confesiones.
Conduzco hasta la empresa de Aaron, me acomodó la falda y entró con una sonrisa, saludando a todos, Aaron me espera en su oficina, Bea me preparó para saber que decir y que parezca que se mucho de esto.
—Romina, adelante —Está detrás del escritorio, me sonríe.
—Aaron, ¿cómo estás? —Me siento frente a él.
—Ojalá estuviera así de bien como tú —dice coqueteo y me río.
—Habló enserio ¿cómo está Danna? ¿tu hijo?
—Bien, Danna está un poco insoportable por el embarazo.
Insoportable ha s