Capítulo 27: Porque ahora eres mi esposa.
Los ojos de Verónica se abrieron de par en par al sentir que no podía respirar y despertando de la embriaguez intentó soltarse desesperadamente y James intentando calmarse la soltó, aún furioso, no solo con Verónica, sino también con el mismo por haber sido tan tonto y no confiar en su mujer, por no haberle dado ni siquiera el beneficio de la duda en ese momento y aceptar investigar.
— Vete, lárgate de aquí ya mismo, no quiero volver a verte de nuevo hija de puta. — Rugió James con los ojos e