Cuándo Bastian llegó a casa, vio a Arianna recostada en el sofá dormida y suspiró pensando que al menos ella en este tiempo en el que él había estado fuera, había estado tranquila, más después de un susto como ese. Dejó la comida que trajo sobre la encimera y dudó de si debía despertarla para que comiera algo o llevarla a la habitación, pero justo en el momento en que se acercó a ella, Arianna abrió los ojos.
— Qué bueno que ya estás aquí. — Murmuró ella con una sonrisa formándose en sus labio