CAPÍTULO 94. Un hombre obsesionado
CAPÍTULO 94. Un hombre obsesionado
En ese momento los ojos de Alejandro brillaron con una emoción distinta.
—¡Trato hecho! —exclamó encantado.
—¡Wow! Eso fue rápido.
—Estoy medio inválido, amor, no soy idiota. Y en ese acuerdo que tú propones, siempre salgo ganando yo.
Katerina se subió sobre él despacio y lo vio cerrar los ojos con un gruñido de satisfacción. Su boca se enredó con la suya durante un segundo de nuevo y luego bajó a su garganta, a su pecho, mordiendo despacio mientras escuchaba