CAPÍTULO 67. Nadie va a venir por ti
Cuando Jordan volvió a abrir los ojos, la habitación estaba en penumbra. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero la puerta permanecía entreabierta y desde el pasillo escuchó dos voces.
—Es mejor que se lo lleve a casa antes de que siga peleando —decía el doctor Collins con tono cansado—. Allí estará más tranquilo.
—Más controlado, querrá decir —siseaba su madre.
—Pues sí, señora Blackwood. Más controlado, porque la fachada de “paciente psiquiátrico” no la