CAPÍTULO 66. Una tutora legal
CAPÍTULO 66. Una tutora legal
Jordan permaneció inmóvil sobre la cama del hospital, con la mirada perdida en algún punto del techo. No lloraba. Ni siquiera parecía respirar. El peso de las palabras de Byron seguía aplastándole el pecho con una fuerza insoportable. El diagnóstico estaba confirmado. La frase se repetía una y otra vez dentro de su cabeza, como un martillo que no dejaba de golpear.
Byron permaneció junto a la cama con las tomografías bajo el brazo. También estaba pálido, pero se ne