CAPÍTULO 32. Ya tienes tu solución
CAPÍTULO 32. Ya tienes tu solución
Jordan retrocedió un paso cuando la pantalla quedó completamente negra, y el silencio que inundó la sala fue todavía más devastador que el propio video. Nadie habló, nadie se movió, los únicos ojos que parecían seguir vivos eran los de Jordan Blackwood.
Muy despacio levantó la cabeza y su mirada encontró a Angela, pero ya no había desconcierto, ya no quedaba incredulidad, solo una mezcla insoportable de comprensión... y repulsión.
Su expresión perdió cualquier