—Ve más despacio, por favor... Estoy cansada —se quejó Zoey. Bailey mantenía el ritmo sin ceder, así que no le quedó más remedio que decir algo. ¿A qué venía tanta prisa? No pensaba ser mamá tan joven.
—Tengo que cobrar todo el capital con intereses, mi amor. Eso significa que debemos hacerlo varias veces —respondió con calma. Bailey era implacable en la cama y conseguía que su chica casi le rogara clemencia.
—¡Ah... ah... ay...!
“Ya me arde muchísimo...”
Bailey continuó sin pensar en la mujer q