“¡Está bien! Si tanto le gusta quedarse con mis cosas, le exigiré uno nuevo”, pensó Zoey mientras hacía un puchero. “Ya verá, le pediré el celular más caro. No me importa si llego a usar todas las funciones; lo quiero y punto”.
Mientras conversaban sentadas bajo el árbol, una mujer entró a paso firme en el jardín.
—Vaya, ¿conque te escondes aquí, escort? Estudiante de día y con las piernas abiertas de noche.
Darel había ido en busca de la joven que estaba en el centro del escándalo. Daba por hec