—¿Por qué sonríes tanto, mi amor? —preguntó Zoey, incapaz de comprender su buen humor.
—Bueno, estoy encantado porque logré vengarte.
—¿Cómo?
—Retiré todas mis inversiones de la empresa de Drago. En cuanto lo hice, los demás accionistas entraron en pánico y vendieron sus acciones y dejaron a su empresa al borde de la quiebra. Ahora mismo, todo es un caos allá.
Ese era el precio por atreverse a lastimar a la mujer que amaba.
—Eso es brutal.
Zoey admiró su determinación. Se acercó, lo abrazó por l