—¿No vas a hablar? —Bailey se acomodó sobre ella, decidido a castigarla en cuanto terminara el interrogatorio, y volvió a hundir con fuerza su miembro rígido en su centro.
—No seas tan brusco conmigo... Me duele... Ve más despacio...
“Ah... La sensación es tan intensa y al mismo tiempo duele... Ay, este loco me penetra así”, pensó Zoey.
—Habla —insistió Bailey.
—Solo prométeme que no te vas a enojar. Todo pasó antes de conocerte. No pienso involucrarme con nadie más... Solo te quiero a ti. —Zoey