—Ah... ¿otra más?
“Dios mío... ¿Todos los hombres con los que me encuentro tienen tanta resistencia? ¿De verdad podré aguantar?”
—Deja de pensarlo, cariño. No nos queda tiempo. —Bailey no le dio la oportunidad de echarse atrás; tampoco tenía la menor intención de hacerlo.
¡Pum! ¡Plas!
—¡Ah! —Zoey jadeó cuando Bailey se abrió paso en su interior con su grosor descomunal.
Su esbelto cuerpo se abrió para recibirlo. Jadeaba y temblaba, pero su intimidad se contrajo con especial fuerza cuando el miem