Esa mañana, las tres jóvenes despertaron entre risas y comenzaron a perseguirse por el cuarto, despreocupadas y juguetonas como niñas.
—¡Ah...! ¡Ya basta! —chilló Zoey cuando Taryn la molestó al intentar quitarle la toalla. Las tres estaban a punto de ducharse juntas y Zoey siempre era quien más bromas recibía porque tenía el busto más grande de las tres.
—¿Por qué te da tanta vergüenza? Quítatelo todo —se burló Taryn. Sophie no tardó en unirse y las dos hicieron tanto escándalo entre risas que