Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio cortante y la atmósfera tensa incomodaron a más de uno. Los dos soberanos se miraron fijamente. Él le había pedido ver a su gente y él se lo había negado. Lukyan hizo de sus labios una línea y se levantó lentamente, analizando cada uno de sus movimientos, aun así sus rodillas crujieron. Aguantando el dolor se acercó a donde debía estar el alfa y se detuvo delante de él alzando la cabeza.
Su olor delataba calma, tranquilidad, no arrebato como Dante se imaginaba después







