Después de la tormenta

Decir que estaba molido era quedarse corto. Lukyan sentía que su cuerpo estaba más para allá que para acá. No era que le doliera algo. Cada músculo de su cuerpo estaba tan entumecido que el dolor apenas era perceptible. Aun así, había una molestia pulsante en su nuca que no lo dejaba descansar en calma. 

Pero molesto quizás no era la palabra adecuada. La sensación era... diferente. Además, el calor que acariciab

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