Capítulo 40 ¡Muchacho malcriado!
—Te preocupas por mí, por tu mamá o por ti mismo —preguntó antes de poder controlarse.
Felipe la miró con intensidad, su voz baja pero cargada de advertencia.
—Ni se te ocurra recurrir a Javier. No tienes idea de quién es realmente.
Daniela frunció el ceño, sintiendo que su determinación se fortalecía ante su amenaza.
—Ah, ¿no? —dijo ella con una amarga sonrisa—. ¿Acaso piensas que puedo confiar en ti y en tu madre? Si Javier puede ayudar de alguna manera, lo bus