Capítulo 89 ¡Eres mi único apoyo!
Daniela entró a la habitación de los niños. Escuchó un llanto muy bajo. Se sentó a un lado de la cama donde reposaban los tres niños. Las gemelas parecían dormidas, las arropó y centró su atención en Fabián.
—Sé que estás despierto, hermanito.
—No quiero hablar ahorita.
—Me puedes contar qué te pasa.
—No quiero.
—Por favor, siempre hemos hablado. ¿Qué haces despierto a esta hora?
— ¡Sofía y Renato se van! Su papá irá a trabajar a otro sitio.
—Lo lamento, herman