CAPÍTULO 53. 3 razones para odiar.
CAPÍTULO 53. 3 razones para odiar.
El aeropuerto estaba demasiado iluminado para alguien que sentía que acababa de perderlo todo. Athena caminó por la terminal como si avanzara dentro de una burbuja, con el sonido de los anuncios, las voces y las ruedas de las maletas llegando amortiguados, lejanos. El mundo seguía funcionando con una normalidad ofensiva. A nadie parecía importarle que ella acabara de ser arrancada de su vida.
Todavía le temblaban las manos cuando distinguió una figura conocida junto a una columna, cerca de una cafetería cerrada. Tardó unos segundos en creerlo.
—¿May…? —murmuró, incrédula, deteniéndose en seco.
May levantó la vista de inmediato. Tenía el gesto tenso y los ojos rojos, como si hubiera llorado más de lo que estaba dispuesta a admitir. En cuanto vio a Athena, se acercó sin decir nada, miró alrededor con rapidez y le tendió una bolsa de tela.
—Lo siento mucho —dijo al fin, en voz baja, casi susurrando—. No tuve tiempo para más, pero logré sacar esto de la c