3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 34. A-yú-da-me
3 RAZONES PARA AMAR. CAPÍTULO 34. A-yú-da-me
Athena sintió que se estremecía sin poder evitarlo, y le dio la espalda apretando los labios.
—Pues pañales de adultos serán.
Lo dijo con un tono tan firme que no dejaba espacio a réplica. Se dio media vuelta con decisión, convencida de que ya había cumplido con su cuota de paciencia del día, y avanzó hacia la puerta como quien se retira de una discusión ganada. Peor no había dado ni dos pasos cuando escuchó detrás de ella un gruñido bajo, cargado de