Capítulo 26

Mi teléfono comienza a sonar.

¡¿Quién en todo el maldito mundo llama un sábado a las seis de la mañana?!

—Hola.

—Saca tu culo de la cama, te estoy esperando afuera de tu casa.

—Maldita hija de...

—¡Muévete! —El eslabón perdido parece un león rugiendo—. Tienes diez minutos.

Por esta m****a renuncié a mi trabajo, pero resulta que es esta m****a la única solución que encontré.

Lanzo las sábanas y mantas por ahí en cuanto salto de la cama pa

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