Capítulo 118

Bajamos las escaleras dando tumbos en vez de pisar como personas normales porque estamos más dormidos que despiertos. Aria nos llamó hace media hora para desayunar mientras abrimos los regalos. Al llegar a la sala nos encontramos a todos sentados alrededor de una mesa pequeña repleta de cosas dulces y tazas humeantes con delicioso aroma.

Por algunos minutos saludamos a todos, pero no preguntamos ni ellos nos dicen qué fue de Ansel y su familia. Confío

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