Salyspears
Ella es un ángel decidida en lo que desea.
Él un hombre que la desea corromper.
A punto de tomar los votos que la convertirán en monja, Erin comete el acto que cambiará su destino para siempre: salva a un hombre gravemente herido y lo esconde en su habitación dentro del convento. Él la amenaza antes de permitirle llamar a una ambulancia… y ella obedece, sin imaginar que acaba de proteger al hombre más peligroso y buscado del país.
Lo que comienza como miedo pronto se transforma en una tentación imposible de ignorar. Erin jamás pensó perder el control, ni mucho menos descubrir un mundo que nunca se atrevió a imaginar. Pero ese hombre —oscuro, roto y condenado— despierta en ella deseos que chocan directamente con su fe.
Él, marcado por una vida de violencia, ve en Erin algo que jamás tuvo: una posible redención. A pesar de llevar una bomba mortal dentro de su cabeza —un tumor que amenaza con destruirlo—, se siente irremediablemente atraído por una joven simple, inocente y prohibida.
Son como agua y fuego.
No pueden estar juntos: ella por su devoción, él por su condena.
Y cuando un secreto peligroso sale a la luz, la vida de Erin queda en grave peligro.
Porque algunos pecados no se cometen, se conceden.