ALEXITIMIA ©

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Vanessa Garibay  En proceso
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Resumen
Índice

Jul conoce a Álex en un crucero, y le comienza a contar cómo fue su desastrosa vida como alexitímica. Ese trastorno psicológico que le impedía etiquetar lo que estaba sintiendo, descifrar sus emociones propias y la de los demás.

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Prólogo
Ahí se encontraba ella, sentada en una de las bancas junto al hombre el cual era la pareja de su madre y por lo tanto, su padrastro. Ella decidió viajar con él, porque muy en el fondo sentía más confianza con él, que con su propia madre.—Julieta Aragón —la llamó la asistente.Ella miró a la asistente la cual cargaba una tabla con clip, de esas en donde sujetaban las hojas. Su acompañante se puso de pie y la invitó a ella a ponerse también. Ella lo hizo así mismo, se levantó sin ninguna expresión en su rostro, era una persona muy difícil de leer. —Por aquí —dijo la asistente, y ellos la siguieron.Al entrar al consultorio, el psiquiatra los invitó a tomar asiento. Él comenzó a leer el archivo que ya tenía sobre la paciente. Se aclaró su garganta mientras acomodaba las hojas en un mismo sitio. Se acomodó en la silla para mirar a las personas que tenía frente a él.—¿Han escuchado sobre el trastorno de Alexitimia? —preguntó el psiquiatra, un ta
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Introducción
Y aquí empezamos de nuevo, dándole continuación a mi tratamiento. El psicólogo había recomendado que tenía que empezar por perderle el miedo o el asco a las cosas que me causaran repulsión. Una de ellas era la repulsión al mar. No sabía si me daba miedo o qué era lo que me provocaba el solo mirar el infinito mar azul, y por eso estaba aquí, para averiguarlo. Hace unos días había decidido que lo mejor era hacer un viaje por vía marítima. Y aunque hoy ya no me siento tan valiente como hace unos días, al final ya estoy aquí. Aunque me cause vértigo el solo mirar hacia abajo.Tenía que comenzar a realizar mi lista de las cosas que debo hacer una vez que llegue a mi destino. No sabía por cual empezar, todas las veces que intenté escribir algo, terminaba cerrando la libreta de nuevo.El sonido del barco me sacó de mis pensamientos, iba a comenzar su marcha, y entonces lo supe; ya no había marc
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Capítulo 1
Todas las mañanas intentaba controlar mi ansiedad golpeando un saco de boxeo. Lo hacía hasta que mi piel se tornaba brillosa por tanto sudor. Lo hacía hasta que mi garganta me suplicaba agua. Lo hacía hasta que lograba vencer mi ansiedad.Y todo estaba bien. Podía controlar mi ansiedad. Podía distraerme en cosas que fueran de mi agrado. Todo estaba bien, hasta esa llamada.Mi celular vibró en un rincón. Yo no quería responder porque sabía quién era. Llevaba toda la jodida semana llamándome, solo para verificar que esa navidad sí iría a casa.No quieres ir.Susurró esa voz en mi cabeza. Esa voz que llevaba soportando varios años. La llaman conciencia, y suele ser demasiado inoportuna.Pero esa vez ella tenía razón. Yo no quería ir.Intenté ignorar la llamada, pero él solía ser demasiado insistente. Es de esas personas que son capaces de enviar a todas las fuerzas e
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Capítulo 2
Sacudí mi cabeza y entonces entré por el bote de basura. Algo dentro de mí no estaba del todo bien, de pronto miré dentro del cubículo y lo único que podía mirar era la sangre de mi recuerdo.No es real...Algo en mi interior palpitaba aceleradamente, y entonces todo se volvió a regresar. Esa oscuridad regresó a mi cabeza.Miré como aquella chica entró al baño ignorando los señalamientos que se encontraban en el piso. Se metió dentro del cubículo y lo único que pude escuchar fueron mascullidos y un ligero "ya no puedo más". De pronto, ella dejó de mascullar y lo próximo que pude mirar, era como una pequeña hilera de sangre comenzaba a manchar el piso.¡Detente ya! una voz en mi cabeza me gritaba. Pero yo no podía dejar de mirar ese acto.Una chica de apariencia asiática entró a los baños con unos guantes amarillos en sus manos. Llegó a levantar los señalamientos
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Capítulo 3
Viajar para mí era algo insignificante, sin embargo, para Nicky no lo era. No entendía como podía permanecer con su estúpida sonrisa en todo momento. —Te doy la ventanilla si quitas esa cara de estúpida que tienes —le dije. —Oh vamos, no seas amargada ¡Es Alemania! —me dijo mientras pasábamos por el filtro de seguridad del aeropuerto. Rodé los ojos mientras abría mis piernas y brazos para que me pasaran el detector de metales. Después de salir del filtro caminamos derecho a la sala, por la cual abordaríamos el avión a Berlín. Nicky se encargó de entregar nuestros pases de abordar, para así darnos pase al túnel que nos llevaría directo al avión. —¡Estoy tan emocionada! —exclamó con la misma sonrisa estúpida. —Ajá.<
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Capítulo 4
—Herr —dijo el chico, y eso me hizo girar sobre la silla de la barra. Sentí un olor a perfume penetrante.Huy, ¿Y ese bombón quién es? —Ich schaff das —dijo el sujeto, y el chico de la barra solo asintió y después desapareció.Era un hombre alto, barba de candado y bien alineada. Usaba un traje elegante, le daba un porte...Exquisitamente bueno. Iba a decir...¿Potente? Poderoso.—¿Americana? —preguntó en inglés, mientras se sentaba en el banco del lado.—No —le respondí en el mismo idioma.—¿Entonces? —arrugó el entrecejo y eso lo hizo lucir...¿Guapo?Raro.Pff, la rara eres tú. —Combinada —le respondí y él ensanchó una sonrisa.—¿Latina? —preguntó ahora en españo
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Capítulo 5
Cuando decidí mudarme a España lo hice con la intención de nunca más volver a Enniskerry: un pueblo de Irlanda el cual se encuentra a poca distancia de Dublín. El resto de mi niñez y adolescencia había crecido en ese pequeño pueblo, llamado hogar. Aunque nuestra vivienda quedaba algo retirada de la población, siempre me pareció un lugar aburrido. Por lo mismo en la primera oportunidad que tuve quise marcharme con el pretexto de estudiar mi carrera de psicología en Barcelona.Y por eso ahora estás esperando abordar ese avión para regresar con la cola entre las patas. Ajá, así mismo.Duré tres años sin poner un pie en Irlanda. Y lo tuve que hacer por la peor estupidez. Claro que eso sería hasta investigar al sujeto ese de nombre Marwan, con el cual había firmado un estúpido papel matrimonial.Mis uñas golpeaban el módulo mientras esperaba a que la vendedora de boletos de avión terminara con el proc
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Capítulo 6
No había personal porque mi madre siempre les daba de descanso esos días. Así que caminé directo al lugar en donde sabía que estarían reunidos.Y ahí estaban ellos. A punto de comenzar la cena, con esas estúpidas pijamas navideñas de cada año.—Hola, familia —dije. Y todos voltearon a verme como si estuviesen viendo un fantasma.»¿Es que acaso llegué a un velorio y por eso esas caras? —pregunté al mismo tiempo que colgué mi bolsa en el perchero.—Mi princesa —dijo mi madre y se puso de pie para avanzar hacia mí. Me dio un abrazo de esos que podían sacarte todo el aire y yo hice el intento por responder, pero aparté mis brazos para alejarla de mí.—Mírate nada más —me dijo mientras derramaba agua—. Luces preciosa, tus ojos ¡Dios! extrañaba mirar esos hermosos ojos que...—Tú también luces bien mamá —la interrumpí, antes de que mencionara lo que tanto detestaba oír en aquel
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Capítulo 7
Era la 1:00 de la madrugada cuando les dije a todos que me dormiría. Claro, con el pretexto de que el viaje me tenía así de cansada. Liam y Asher dijeron que se quedarían un rato más jugando videojuegos, mientras que David dijo que más tarde volvería, porque tenía que llevar a su novia. Mi madre y Leonel, me acompañaron hasta mi habitación, la cual seguía como la había dejado. Es solo que mis gustos habían cambiado y no me gustaba la decoración, pero no pensaba mover nada si sabía que pronto me iría de allí.—Mañana podemos compartir tiempo de madre e hija —me dijo mi madre—. Son tres años que tenemos que recuperar —besó mi frente y yo solo asentí.—Ahora te alcanzo mi chula —le dijo Leonel y mi madre asintió saliendo de mi habitación.—¿Por qué no me avisaste que sí venías para haber ido por ti al aeropuerto? —soltó.—Yo te dije que sí iba a venir, fuiste tú quien no me creyó —me senté en la cama.

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Capítulo 8
—David, estás muy tomado, vete a tu habitación —dije.—Tenía mucho sin beber —soltó—. Y por tu culpa es que estoy así, porque no tenías ningún derecho de venir a remover todos esos recuerdos en mi cabeza, recuerdos que decidí enterrar desde el día en el que me traicionaste —dijo y se quitó de encima.—Yo no te traicioné —aseguré y me senté en la cama.Él bufó.—¿Sabes? —suspiró—. Debí sospechar que algo en ti andaba mal, me dabas señales, pero yo no las quería ver. Recuerdo aquella última noche, yo intenté abrazarte, pero tú detuviste mi brazo, dijiste que querías tu espacio. Te pedí que durmieramos juntos y me dijiste que no podías acostumbrarte a dormir abrazado a alguien. Fue una metáfora, pero esa noche lo entendí todo, esa misma noche presentí que sería la última. Querías dejarme, estabas cansada de compartir tu espacio y tu tiempo conmigo, y yo me quería seguir aferrando ¿y sabes por qué?, porque te
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