Capítulo 20La puerta cerradaLa trampa empezó con una orden sencilla.Por eso funcionó.—Serafine, lleva estas mantas al almacén pequeño.La supervisora de lavandería dejó el montón sobre mis brazos sin mirarme siquiera.—¿El del corredor norte?—Sí. Déjalas en la estantería del fondo.No había nada extraño.El corredor norte se utilizaba poco, pero el almacén guardaba mantas, capas de invierno y algunas cajas destinadas a los invitados.Fui sin pensarlo.Quizá debería haber aprendido ya a desconfiar de las cosas demasiado normales.Empujé la puerta con la cadera.Había alguien dentro.Me detuve.Darien se volvió desde una estantería.—Oh.Él también parecía sorprendido.—No sabía que venías.—Yo tampoco sabía que estabas aquí.Darien levantó una capa enrollada entre las manos.—Busco una que uno de los hombres dejó guardada aquí. Si regreso sin ella, Kael probablemente me mandará de vuelta hasta encontrarla.Dejé las mantas.—No creo que tu Beta sea tan terrible.Darien soltó una ri
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