LYRASi alguien me hubiera dicho hace dos años que terminaría compartiendo un barril de hidromiel rodeada de guerreros de Nightbane y Blackwood mientras el barro se secaba en mi piel, le habría atravesado el cuello con una daga por insultar mi cordura.Pero ahí estaba.El sol caía tras las cumbres del sur, tiñendo el patio de armas de la residencia central de un tono anaranjado intenso. El entrenamiento con lanzas había terminado hacía una hora y, cumpliendo nuestra promesa, Darian y yo estábamos sentados sobre la gran mesa de madera del campo, con las piernas colgando y jarras en la mano. La tropa celebraba a nuestro alrededor, riendo y chocando sus copas, completamente ebrios de camaradería.—El Alfa Darian hace trampa en el combate en tierra, mi Alfa —protestó uno de los capitanes de mi antigua manada, alzando su jarra hacia mí—. Usó el peso de la cadera para dar la vuelta. Un movimiento sucio de los Nightbane.—Oye, mantén la diplomacia, capitán —intervino Aiden desde el otro extr
Leer más