DARIANEl sol aún no despuntaba cuando bajé las escaleras. En el comedor principal, la gran mesa de roble ya estaba cubierta con jarras de café negro, pan recién horneado y los mapas desplegados de las fronteras norteñas.Aiden, Kai y Elena ya estaban sentados a la mesa, mientras Kaia terminaba de ajustar los informes. En cuanto entré a la estancia, los cuatro levantaron la mirada al unísono. Aiden me dedicó una sonrisa de lado, sosteniendo su taza con extrema lentitud.—Buenos días, mi Alfa —saludó Aiden con un tono impecable de sobriedad diplomática, aunque la chispa de burla en sus ojos era inconfundible—. Confiamos en que la... estratega jefe haya quedado satisfecha con la revisión del tratado de anoche.—Los muros de esta casa son gruesos, Darian, pero la madera de la puerta superior aparentemente es una excelente conductora de resonancia —añadió Kai con absoluta seriedad, sirviéndose una porción de fruta—. A eso de las dos de la mañana, la guardia externa dudó si subir a reforza
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