Ya estaban por llegar, Elena miró la pantalla del teléfono por tercera vez para releer el mensaje de Rodrigo con una sonrisa.El texto solo decía una dirección y un número de habitación, pero era el mensaje más satisfactorio que le hubieran enviado jamás.El auto se detuvo, ella volvió a guardar el teléfono, habían llegado a la entrada del Hotel Meridian.Elena bajó, caminando lentamente con una elegancia natural, la misma que había observado años atrás en Erika con envidia y que ahora, ahora que se estaba cumpliendo todo su plan, esa elegancia, esa soberbia y ese orgullo, le pertenecía a Elena.Había tardado lo que parecía tanto tiempo para llegar hasta aquí, toda una vida llena de humillaciones hasta llegar a su muerte. Y después de renacer en esta nueva vida, semanas de investigación, semanas de planear cada pequeño detalle, semanas de robarle cada oportunidad y empleado a Adrián.Y semanas de pagarle a Rodrigo, el abogado de Adrián, lo suficiente para que rastreara los movi
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