La cena continuó en un ambiente cálido y agradable.Alrededor de la gran mesa, las risas se mezclaban con las conversaciones animadas y el suave sonido de las copas al chocar.Para los invitados, la velada parecía perfecta.Pero no para Hannah.Ella permanecía de pie, discreta, moviéndose de una persona a otra con una botella en la mano.Llenaba las copas cuando apenas estaban vacías, retiraba los platos terminados con cuidado y se aseguraba constantemente de que nadie necesitara nada.Lo hacía todo en silencio.Sin llamar la atención.Con la mirada ligeramente baja, como si temiera molestar.Cada vez que se acercaba a Julio, una pequeña parte de ella esperaba inconscientemente una mirada, un gesto, cualquier señal de que todavía recordaba su presencia.Pero él no hacía nada.Continuaba hablando con los demás, como si ella fuera solo una empleada más encargada de servir esa noche.Como si su matrimonio nunca hubiera existido.—Hannah.La voz profunda de Richard Iglesias la hizo detene
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