Cuando Indianna era pequeña, su padre solía decirle que, si soñabas con alguien, era porque esa persona estaba pensando en ti.Ahora sabía que aquello no era más que un viejo mito.Pero de niña le encantaba creerlo.Por eso, cuando despertó a la mañana siguiente después de su cena con Greyson y recordó los sueños que había tenido durante la noche, no pudo evitar preguntarse si él también habría pensado en ella... del mismo modo en que ella no había dejado de pensar en él.No lograba sacárselo de la cabeza.Había dormido mal.Sus sueños se mezclaban entre Greyson y el lobo que había visto la noche anterior. Se despertó incontables veces sobresaltada, jadeando y con el corazón desbocado al recordar aquellos ojos amarillos. Sin embargo, siempre volvía a quedarse dormida... y, una vez más, Greyson aparecía en sus sueños.—Anoche llegaste muy tarde.Indianna dio un pequeño respingo al entrar en la cocina. No esperaba encontrar a su madre sentada junto a la isla, sosteniendo una taza de té
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