Elena se tapó la boca, sorprendida de que Diana lo hubiera pateado, y enseguida le hizo una seña con la mirada.—Es Jerrold. Ayúdalo a levantarse.Diana miró a Elena y después al hombre en el piso.—¿Lo conoces?—Es amigo de Adrián.Al escucharlo, su expresión se volvió todavía más fría.—Ah, un amigo. Pensé que era un ladrón, escondido afuera para escuchar a los demás.Sus palabras estaban llenas de intención. Desde lo ocurrido con Elena, Diana se había vuelto muy sensible a todo lo que pasaba a su alrededor. Cualquiera que se acercara con una actitud extraña la ponía alerta de inmediato.No quiso ayudarlo. Lo rodeó y dejó sobre la mesa lo que llevaba.Al ver a Pablo, lo saludó con una sonrisa.—Hola, Pablo.Jerrold la miró, resentido. Qué rápido había cambiado de actitud.Se levantó y miró hacia el cuarto de enfrente. La puerta ya estaba cerrada.“Maldito seas, Adrián.”—Jerrold, ¿qué te trae por aquí?Él se volvió y le ofreció a Elena una sonrisa incómoda.—Supe que estabas lasti
Leer más