Héctor permaneció en silencio durante varios segundos, hasta que por fin habló.--Está bien, no puedo impedir que no vayas. Sé que de todas maneras irás.Alma sonrió satisfecha. --Gracias Héctor. Después se dio media vuelta subió las escaleras, Héctor solo la observo.Al día siguiente, después de dejar a Valeria en el colegio, Alma condujo, hasta el pequeño departamento donde había vivido durante los últimos años.Necesitaba recuperar las pocas cosas que realmente tenían valor para ella.Al entrar, una mezcla de nostalgia y tristeza la envolvió. Aquel lugar había sido su refugio durante mucho tiempo. Cada rincón guardaba un recuerdo de la mujer que había sido antes y, ahora se había convertido en la señora Varela.Respiró hondo y comenzó a empacar.No le interesaban los muebles ni los electrodomésticos. Solo quería llevarse aquello que no podía reemplazarse con dinero.Guardó varios álbumes de fotografías de su infancia, los cuadernos donde escribía desde adolescente, una caja de made
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