CAPÍTULO 1 — La hija canjeableEl camarero apenas había servido el vino cuando Esteban Toledo tomó la mano de Valentina y depositó un beso demasiado lento sobre sus dedos.Ella retiró la mano antes de que el hombre pudiera retenerla.—No sabía que vendría.Esteban acomodó el puño de su camisa con una sonrisa satisfecha, como si ya tuviera derecho a ocupar la silla a su lado.—Esta noche es importante para todos.Valentina dirigió la atención hacia su padre. Félix Arce bajó los ojos hacia la copa, mientras Daniela Casanova fingía vigilar que Denice no manchara su vestido con la salsa.Ninguno explicó qué hacía aquel hombre en una cena que, supuestamente, habían organizado para celebrar su título de contadora.Valentina se quitó los lentes, limpió los cristales con la servilleta y volvió a colocárselos. No necesitaba ver mejor para reconocer la incomodidad de su padre. Félix llevaba toda la noche aflojándose la corbata, bebiendo sin disfrutar el vino y evitando cualquier pregunta direct
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