ZACKEl hospital privado donde suelen atender a mi familia y a mí, aparece frente a mí. Las ruedas del coche chillan sobre el asfalto mientras mi corazón tamborillea en mi pecho con una rapidez que me impresiona.Volteo a ver a Dawn. Está agotada, se nota en sus ojos el dolor que carga que es aún más grande que el cansancio que denotan sus ojos, pero ahora no es lo importante sino el niño que carga en sus brazos.—Ahora te abro—digo, saliendo por mi lado.Rodeo el coche. La oscuridad de la noche es lo único que nos abraza y al parecer somos las únicas personas que salen a estas horas.Abro la puerta de Dawn. El niño está rendido en sus brazos, ella luce temerosa de mí, quizás, o de la situación, pero al menos es lo suficientemente valiente como para salir del coche sin hacer ningna clase de berrinche.—Pediré una camilla. Lo atenderán rápido—le digo, acompañando su paso.—De acuerdo.Es todo lo que dice.Apenas entramos por la sala de urgencias, pido una camilla a gritos. Dos enfermer
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