Adelaide y Sofía salieron del hospital junto a Mateo, quien caminaba entre ellas con una pequeña sonrisa, todavía algo cansado por lo ocurrido, pero mucho más tranquilo después del susto. Después de asegurarse de que todo estaba bien, decidieron regresar al departamento de Sofía, ubicado a unas pocas cuadras del hospital, en una zona tranquila de la ciudad.El pequeño edificio no tenía nada que ver con la enorme mansión Prieto ni con los lujos a los que Adelaide se había acostumbrado durante su matrimonio. Era un lugar sencillo, con paredes algo antiguas, muebles modestos y espacios reducidos, pero apenas cruzó la puerta sintió algo que hacía mucho tiempo no experimentaba.Calidez.Mientras observaba cada rincón, los recuerdos comenzaron a regresar poco a poco. Aquel departamento representaba una etapa de su vida en la que no tenía grandes riquezas, pero sí una felicidad que ahora parecía lejana. Recordó los días en los que vivía junto a Sofía, cuando ambas se apoyaban en todo y compa
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