Adelaide y Sofía salieron del hospital junto a Mateo, quien caminaba entre ellas con una pequeña sonrisa, todavía algo cansado por lo ocurrido, pero mucho más tranquilo después del susto. Después de asegurarse de que todo estaba bien, decidieron regresar al departamento de Sofía, ubicado a unas pocas cuadras del hospital, en una zona tranquila de la ciudad.
El pequeño edificio no tenía nada que ver con la enorme mansión Prieto ni con los lujos a los que Adelaide se había acostumbrado durante su