Al día siguiente cuando desperté, me giré hacia el lado donde tenía que estar Mario, pero me pude dar cuenta de que no estaba y que yo estaba sola. Me levanté de la cama, me puse una bata marchando del dormitorio, baje la escalera acercandome a la cocina,
—-- Buenos días Rebeca, gracias por dejar que me quede en tu casa unos días — me dijo Ana.
—-- Hola cariño, buenos días, ven siéntate —- me dijo Mario que se levantó para abrirme la silla.
—- Buenos días señora, ¿le pongo su zumo? , —-- pregu