Punto de vista de IsabellaEl jugo de naranja empapó la bata y se filtró hasta mi piel, pegajoso y frío, un recordatorio perfecto del desastre en que se había convertido mi vida. Me quedé de rodillas mucho tiempo después de que Charlie y Victoria se fueran, con la servilleta apretada inútilmente en mi puño. La notificación en mi celular se burlaba de mí desde donde había caído, cerca de mí.Se detectó alta fertilidad.¿Y si ya estaba embarazada de él? Un bebé concebido en la ira, nacido en el odio. La idea me hizo sentir náuseas. Me llevé una mano al estómago, como si de alguna manera pudiera hacer desaparecer esa posibilidad con la fuerza de mi voluntad. Los niños merecían calidez, seguridad, amor, y no esta prisión dorada donde su madre no era más que un saco de boxeo y su padre los veía como otra cadena.Me obligué a levantarme, con las piernas temblorosas, y me tambaleé hasta el baño. La ducha caliente no sirvió de mucho para lavar la vergüenza. Cada moretón, cada marca de la no
Leer más