Punto de vista de Isabella
Los primeros rayos de luz matutina se colaban a través de las pesadas cortinas, tiñendo la habitación de suaves y engañosos tonos dorados.
Yacía inmóvil bajo el edredón, con cada músculo dolorido en los lugares más íntimos. El brazo de Charlie seguía envuelto con fuerza alrededor de mi cintura, y su cálido aliento acariciaba la nuca. Aún dormía profundamente, con el rostro vuelto hacia mí sobre la almohada.
Mientras dormía, se veía casi... inocente.
Las líneas marca