Esmeralda respiró despacio, repasando mentalmente la historia que habían ensayado con los abogados: Seattle, el panel, la terraza, las conversaciones discretas, la relación secreta y la rivalidad pública como cobertura, Las Vegas como desenlace de su amor. Una historia limpia, creíble y lo bastante vaga para no dejar fisuras. Esmeralda abrió la boca para comenzar a contar la gran historia de amor, pero Jason fue quien tomó la palabra. —Fue en Seattle. Hace algo más de dos años. Una cumbre sobre inteligencia artificial aplicada a cadenas de suministro. Compartíamos panel. Esmeralda se preparó para completar la versión acordada, pero entonces él hizo algo inesperado. Apartó la mano de su muslo y, con una naturalidad que le robó el aliento, entrelazó sus dedos debajo de la mesa. El pulgar de Jason comenzó a trazar círculos lentos sobre el dorso de su mano, c
Leer más