Celos.
Esmeralda soltó una risa divertida, sintiéndose mucho más aliviada de la noche desastrosa que había tenido.
En el pasillo, del otro lado de la puerta, Jason se había detenido.
No había subido solo para hablar.
Había subido dispuesto a hacer exactamente lo que Esmeralda le había exigido en el muelle.
Darle las respuestas completas.
Sin evasivas.